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Destacado del mes

Pr. Cinalli Silvia

Cap├ştulo 43

Semillas de fe

“Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola: El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga...”, Lucas 8:4-8.

 

Jesús solicitó a su audiencia que escuchara bien lo que iba a decir: “El que tiene oídos para oír que oiga...”, o como dice la versión Lenguaje Actual: “Jesús dijo con voz muy fuerte: “¡Si ustedes en verdad tienen oídos, pongan mucha atención!”. No fue la única vez que Jesús recomendó hacer esto, Mateo 11:15, 13:9, 13:43; Marcos 4:23; Lucas 14:34; Apocalipsis 2:7, 11, 17, 29, 13:9. 

Hay una gran diferencia entre escuchar y oír. Y quizás importe poco en cualquier ámbito de la vida, pero en lo espiritual es tan crucial y de tanta importancia, que nos jugamos una herencia en los cielos o una porción en el infierno. ¿Cómo somos salvos? ¡Por la fe en Jesucristo!, Efesios 2:8. Ahora bien, Pablo dijo que la fe viene por el oír la Palabra de Dios, Romanos 10:17. No dice escuchar, sino oír, de modo que si no oímos no tendremos fe y sin fe no podemos ...
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