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CÉLULAS - Esta Semana:

Pr. Cinalli Silvia

La grandeza de la fe

Cap├ştulo 41 | Momentos Sublimes

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: ‘Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora’. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: ‘Simón, una cosa tengo que decirte’. Y él le dijo: ‘Di, Maestro’. ‘Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?’. Respondiendo Simón, dijo: ‘Pienso que aquel a quien perdonó más’. Y él le dijo: ‘Rectamente has juzgado’. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ‘¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; más aquel a quien se le perdona poco, poco ama’. Y a ella le dijo: ‘Tus pecados te son perdonados’. Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Pero él dijo a la mujer: ‘Tu fe te ha salvado, ve en paz’”, Lucas 7:36-50.

La manera más segura de saber cuánto vale algo para nosotros es la medida de lo que estamos dispuestos a entregar por ello. Por eso, lo que le damos a Jesús habla por sí solo lo que vale Él para nosotros. 

La actitud de la mujer del pasaje revela dos cosas: 

 

-La grandeza de su amor, versículo 37. Era costumbre en Palestina derramar gotas de perfume sobre el cuerpo de un huésped cuando llegaba a la casa del anfitrión que lo ...
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