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CÉLULAS - Esta Semana:

Pr. Cinalli José Luis

Cómo amar al estilo de Dios

Dios habla, to lo escuché | Capítulo 12

“Pero él (un intérprete de la ley), queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadu-ra, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? El dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo”, Lucas 10:25-37.

La pregunta: “¿quién es mi prójimo?”, denota que para ese fariseo algunas personas no eran dignas de ser amadas; en otras palabras, su amor tenía límites. Los judíos interpretaban: “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) diciendo que el prójimo era todo aquel que no fuera su enemigo. Algunos incluso decían que el prójimo era otro judío, por lo tanto, no se debía amar a quienes eran ...
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